Descripción
Haciendo honor a su nombre esta finca pone a prueba la afición de los monteros en una jornada desapacible como pocas en la que solo la ilusión puede compensar las penalidades padecidas por monteros, perros y rehaleros. Tampoco los venados, muflones y jabalíes se libraron del mal tiempo y de los disparos, contribuyendo al final a vivir una inolvidable jornada montera.